
Yo no me he atrevido a hacer la prueba.
¿Sabes tú lo que comen los marcianos?
¿Tienes una idea de lo que hay dentro de un piano?/
Eso lo sabré y podré/
hacerme la interesante.
Y para hacerlo, qué mejor que este asunto, ahora que, por cosas que no viene al caso explicitar, puedo tocarlo con tranquilidad.
Mi hijo no tiene papá. Porque convengamos en que un papá a medias no es un papá.
Para ser justos, hay que decir que desde el principio el hombre no se sintió muy convencido de convertirse en padre. No me insinuó que abortara (o tal vez yo fui incapaz de percibir sus insinuaciones), pero tampoco me dejó para nada claras sus intenciones o emociones frente a esto.
El problema es que lleva casi ocho años sin dejar claras sus intenciones o emociones frente a esto. Por mi parte, alcancé los siete años y medio envenenándome por esta actitud tibia, lechosa, blandengue, del sujeto. A los siete años y medio tuve una epifanía y paré.
Qué fuerte la palabra “papá”, y qué frágil el fantasma al que se la aplica mi hijo.
¿Mi dilema? Sé que un tipo así, que aparece de vez en cuando pero que la mayor parte del tiempo no existe, no puede ser una buena figura paterna para Pablo. Pero tengo también super claro que no puedo perseguirlo ni tampoco cerrarle la puerta definitivamente; la historia nos demuestra que a esta especie de ectoplasmas les da por encarnarse cuando los chicos son más grandes, y entonces buscan una relación “de padre e hijo”, invitan a los chicos a acampar, a pescar o al estadio; les pasan plata, beben cerveza con ellos y les prestan el auto para sus carretes.
O sea, tengo que mantener la puerta abierta para que ese fantasma entre y salga, enfriando nuestra casa con su paso, cada vez que se le ocurra.
Pero mi hijo es fuerte. Yo lo he hecho fuerte. No podré llenar el hueco que representa el fantasma, pero le he dado fiel, dedicadamente, todo lo que he podido para que tenga herramientas, para que sea resiliente, para que sea el tipo seguro de sí mismo, sólido, que ya es.
Y ahora soy yo la que lo lleva a acampar, a subir cerros, a explorar; y más adelante bucearemos, escalaremos, tocaremos guitarra, beberemos cerveza juntos, tal vez nos fumaremos un porrito juntos, y hablaremos de muchas cosas, y también del fantasma.
Y tal vez entonces mi hijo tenga una buena relación con ese fantasma, y yo estaré entonces contenta, porque el círculo se habrá cerrado. Gracias a mí, se habrá cerrado.
Lo sé, entre otras cosas, porque a Pablo le gusta Miguel Bosé. Y de todas las canciones de Bosé, le gusta “El Hijo del Capitán Trueno”.
Salió poeta, y no una fiera.
Hijo de su madre.
Dudé 40 minutos antes de ejecutar la orden —confesó—. Me fui a ver al coronel Pérez con la esperanza de que la hubiera anulado. Pero el coronel se puso furioso. Así es que fui. Ése fue el peor momento de mi vida. Cuando llegué, el Che estaba sentado en un banco. Al verme dijo: «Usted ha venido a matarme». Yo me sentí cohibido y bajé la cabeza sin responder. Entonces me preguntó: «¿Qué han dicho los otros?» Le respondí que no habían dicho nada y él contestó: «¡Eran unos valientes!» Yo no me atreví a disparar. En ese momento vi al Che grande, muy grande, enorme. Sus ojos brillaban intensamente. Sentía que se echaba encima y cuando me miró fijamente, me dio un mareo. Pensé que con un movimiento rápido el Che podría quitarme el arma. «¡Póngase sereno —me dijo— y apunte bien! ¡Va a matar a un hombre!» Entonces di un paso atrás, hacia el umbral de la puerta, cerré los ojos y disparé la primera ráfaga. El Che, con las piernas destrozadas, cayó al suelo, se contorsionó y empezó a regar muchísima sangre. Yo recobré el ánimo y disparé la segunda ráfaga, que lo alcanzó en un brazo, en el hombro y en el corazón. Ya estaba muerto.
Fueron años de escuchar "toma tu sopita", cada vez que llegaba la parte del coro de la dichosa canción de "Earth, Wind & Fire"; debe ser por eso que no me convenzo de que lo que realmente dicen esos chicos es "From the fruits of evil". ¡De adóoonde!

El Presidente Allende fue quien nombró a Pinochet comandante en jefe del Ejército. Ese era su único título legítimo y por eso en su funeral se le rindieron los honores de tal, a pesar de que a su muerte se encontraba desaforado y procesado por crímenes de lesa humanidad. Tolerando que se le rindieran esos honores, el gobierno ya hizo demasiado: que se den con una piedra en las muelas los miembros de su delirante fan club.
"Yo estoy dispuesto a ser pequeñoburgués y reaccionario a cambio de poder seguir disfrutando de la vida. Y disfrutar de la vida quiere decir disfrutar del cine y todo eso.La entrevista la pueden leer completa acá.
Es como en las artes plásticas. No hay un dominio donde haya tantos impostores como en las artes plásticas. Ahí hemos llegado a un estado escandaloso: son impostores el 95%. Yo creo que en el cine mantenemos un poco de cosa, y en la literatura, más.
Pero en las artes plásticas es asombroso el desprecio al oficio. En eso la música tiene algo grande, que es que tú puedes hacer una música experimental, puedes hacer una música que aburra a las ovejas, pero para llegar a eso, tienes que tener un dominio del oficio. Incluso para eso tienes que tener un dominio del oficio. Para componer una sinfonía para bombo, horrible, que duerma a todo el auditorio, ese tipo normalmente ha estudiado veinte años de música, sabe composición, sabe armonía, toca varios instrumentos, y luego, no tiene talento, es un coñazo, o se ha equivocado de dirección.
Pero en las artes plásticas cualquier giripollas que no sabe poner un color encima de un lienzo, que no sabe tallar un milímetro de piedra, pone catorce inodoros en una galería, hace una instalación, y es un artista, un artista contemporáneo, y nadie le dice a ese giripollas que Duchamp hacía esas cosas hace ya casi un siglo y que venir ahora a pretender ser vanguardista por imitar a Duchamp en el 2001, es grotesco, es ridículo, y que más le valía ser más humilde, aprender el oficio, y luego ver lo que ocurre.
El arte tiene que ser artesanal. Tienen que tocarse las cosas con las manos. El artista tiene que saber fabricar un plato de cerámica y hacerlo bien. Y además, yo creo en la humildad en el arte. Por ejemplo, creo en el pintor que se resigna a que su cuadro lo tenga alguien, que lo cuelgue en la pared de su casa, o a que esté puesto en el exterior de un edificio público, como ocurría en el Renacimiento o en el XVIII.
Es como conocer los límites de lo que haces. Uno hace cine y tiene que decir: bueno, esto se va a poner en una sala. Los que van a ir a verlo probablemente son gente que estuvo trabajando toda la semana y van a pasar un rato el fin de semana, así que voy a tratar de hacer una película cojonuda, hacer una buena película, pero para llegar incluso a esa gente. No despreciarla y hacer una película que sólo se puede ver en un festival de cine."
Lo primero que hay que aclarar es que no llegamos a la cima... En algún momento del trayecto, nos dimos cuenta de que la empresa estaba un poco por encima de nuestras capacidades físicas. En ese punto, Esteban, con gesto heroico, me dijo: "Sigue tú, déjame aquí... y no mires para atrás."
Cuando llegaron, a eso de las tres y media, empezamos el descenso. Ximena iba con unas simples zapatillas de gimnasia, y de pronto perdió el control y terminó corriendo cerro abajo. Nos alcanzó a gritar: "¡no puedo parar!" antes de caerse y aterrizar con la cabeza, mientras las piernas, con el vuelo, se levantaban hacia el cielo haciéndola darse una espectacular vuelta de carnero con el cuello apoyado en una posición increíblemente antinatural.
Nótese las hamburguesas light, el queso cheddar y muzzarella, y el pan integral.

Como espero que haya nieve, me llevo mis cubrepantalones impermeables, aunque hagan ene bulto... pero es que sólo los he estrenado una vez antes!
rollito de confort, las baby wipes y el gel desinfectante (sí, ¡mina! ¿y qué?), y cosas más obvias, como gafas oscuras, bloqueador solar, una pinza y un botiquín con una vendita elástica (¡sería muy mala cuea que llegáramos a necesitar dos!) y una linterna frontal.

Los más viejos que tengo... nótese por favor el casete marca "Savoy" -¿¿qué marca era esa, por favor??- cómo intentaba imitar a un TDK. Otros más descarados, eran los casetes "KDK". El caset realmente malo, o antiguo, tenía además una especie de logo en que la frase "compact cassette" estaba como encerrada en un cuadradito.

Casetes grabados y regrabados... Uno, copiado de la radio, para una fiesta (no sé si se percibe la fecha y la selección musical... ¡ojalá que noooo!). Nótese la evolución estética de las cintas Maxell.

Copias de long plays o de otros casetes... Una trataba de "enshularles la carátula" lo mejor que podía... Y si te sobraba mucha cinta, podías completarlo mezclando cosas tan increíbles como Eurythmics con Laurie Anderson.

Casetes originales... Ésos eran comprados con un temblor en la escuálida billetera estudiantil. No encontré el de De Kiruza, que junto con el de los Electro, pertenecen a la categoría de monumentos históricos.

Casetes de bajo costo: El otro extremo. El de los Goonies, sacar tres por una luca. Lo compré a causa de los dos temas de la Cyndi Lauper que ahí aparecían. El otro, es el típico casete que te prestaron y que pese a tus esfuerzos, y por esas cosas de la vida, jamás lograste devolver.

Casetes de todo tipo: Uno de 46 minutos, otro de "ferricromo" (Sony... viejísimooo!!) y uno que supuestamente era de cromo, pero que no era, finalmente.

Compilaciones que me regalaron alguna vez. Una, directamente enviada desde the United Kingdom, con una compilación de los entonces desconocidos Aztec Camera, The Icicle Works y Simple Minds. Aztec Camera y Icicle permanecieron desconocidos... El otro, me lo regaló una visitante esporádica de este blog... Amiga, sorry; nunca lo escuché demasiado.

Casetes- testimonio, soundtracks de una época. En la caja de uno, encontré ese papelito, que una bloggera destacada en mis links, visita ilustre de este blog, sin duda reconocerá. Aunque ya tengo ambas obras en versión cedé, estos casetes no los voy a botar jamás. Lástima que no encontré el de Baglioni que, con su hojita de arce japonés en la caja, merecía el lugar destacado en esta foto.



