Thursday, April 24, 2008

Pero, ¿¿qué diablos pasa por la cabeza de los diseñadores de Lego??

Estábamos muy felices una tarde con mi amigo Callano y su Sabandijita en la terraza de mi casa, dejando que cayera sobre nosotros el crepúsculo, aperados con unas tazas de té. Todo muy pacífico, muy domingo-en-la-tarde.
En ese momento se me ocurrió preguntarle al pequeñín acerca de su nueva figura de Bionicle, perteneciente a la saga de los Phantoka.
A Pablo le encantan esos bichos... y tengo que reconocer que a mí también, de manera que mi interés en el nuevo Phantoka no era sólo por mostrarme amistosa con el chiquillo.
Bueno, el pequeño escuincle trajo a Vamprah y a su correspondiente Matoran:


En seguida, orgulloso, me mostró la forma en que se acoplaban el Vamprah y el Matoran:


Yo me puse un poquitito tensa. ¿A ver? Un momentito, ¿qué está pasando acá? El pequeñuelo, obviamente, no notaba nada de particular en el acople de las figuras.
Miré el folletito con las instrucciones y nada, no había confusión posible: estos dos bichos efectivamente se unen así:


Algo azorada, levanté la vista, y me encontré con los ojos de Callano que, mirándome por encima de su taza de té, sonrió y me dijo: "Qué bueno saber que no soy yo nomás..."



* Si no me cree, vea acá el folletito con las instrucciones y, en la página 20, la forma en que debe unir sus figuras Bionicle para... completar su colección.

Tuesday, April 15, 2008

Elis Regina

¡No puedo creer que lleve tantos años de mi vida sin haber visto este video!




Voici les lyrics:

Quando olhaste bem nos olhos meus
E teu olhar era de adeus
Juro que não acreditei, eu te estranhei
Me debrucei sobre o teu corpo e duvidei
E me arrastei, e te arranhei
E me agarrei nos teus cabelos,
No teu peito, teu pijama, nos teus pés
Ao pé da cama, sem carinho, sem coberta
No tapete atrás da porta, reclamei baixinho
Dei pra maldizer o nosso lar
Pra sujar teu nome, te humilhar
E me vingar a qualquer preço,
Te adorando pelo avesso
Pra provar que ainda sou tua
Até provar que ainda sou tua
Até provar que ainda sou tua

Tuesday, April 08, 2008

Second rant of the week

No era mi idea encontrarme publicando mis despotricás en contra del mundo con una frecuencia mayor a la semanal, pero el reclamo que ahora me ocupa TIENE que ser hecho hoy.
Se trata del suplemento femenino de El Mercurio; la Revista Ya.
Hoy, como todos los martes, lo encontré sobre el escritorio de una de mis colegas, en la oficina.
Un ejemplar más gordito de lo habitual, en su lindo papel satinado, de buen olor, y con la foto de alguna modelo en portada.
Lo hojeé, como todos los martes.
No había nada que leer.
Bueno, aparte del chiste de la Maitena, la columna de Birmajer y alguna otra escrita por las psicólogas invitadas, en 122 páginas no había NADA que leer, ni siquiera para llevarte la revistita al baño (no me hablen de la Consuelo Aldunate, por favor... Eso será motivo de otro rant personal, más adelante).

¿No es esto muy revelador de lo que piensan de las mujeres en "El Mercurio" y la "Revista Ya"?
Empeora las cosas el hecho de que en esas 122 páginas no había una sola letra dedicada al tema de la "píldora del día después"... asunto que cualquier idiota sería capaz de adivinar que está en la mente y en las conversaciones de las mujeres chilenas en estos días.
En el fondo, la Revista Ya de El Mercurio, hoy, martes 8 de abril de 2008 (alguien podrá decir que esto ocurre todos los martes y yo no intentaría rebatirlo) nos ha tratado a todas como a unas imbéciles.
¿No demuestra esto que, según ellos, las mujeres tenemos la cabeza llena de pajaritos?
O más bien llena de papel picado; el mismo que puedes producir a partir de 122 páginas de lindo papel satinado, de buen olor y con fotos de modelos.

Friday, April 04, 2008

This week's rant

Teléfono.
-Hola, ¿buenas noches? -una voz femenina, juvenil, algo dubitativa al otro lado, pero con la dicción de los profesionales de las llamadas.
- Sí, dígame.
- Estará doña (inserte mi nombre y apellido)?
- Con ella habla -yo, seca; sospechando lo que viene.
- Buenas noches Sra., la llamo para contarle que Banco Ripley tiene un crédito preaprobado para Ud.
- Señorita - le digo yo- Este tipo de llamadas prefiero no recibirlas en mi casa, y menos después de las siete de la tarde. Muchas gracias, adiós.
Colgué, sin pausas y sin sentir ni siquiera un balbuceo de disculpa del otro lado. Sólo un silencio resignado.

Me sentí mal.
Realmente, ¿cómo mierda se les ocurre que a las 7 y media de la tarde un viernes voy a estar de ánimo para discutir las bondades de un crédito de consumo? ¿Cómo no voy a enojarme de que me llamen por esas huevadas a mi casa, mi guarida, mi recinto privado, mi cobijo?
A la vez, tengo super claro que la niña en cuestión sólo hacía su trabajo (un trabajo de mierda, por cierto) y que mi mal genio estaba pésimamente vertido sobre tan inocente receptáculo.
Qué pega de mierda. Y sospecho que la paga también es una mierda.
En realidad, el "spam" telefónico es harto más molesto que el del correo electrónico.

Creo que la próxima vez pediré el nombre y otros datos del jefe de la persona que me llame, con un pretexto inocente (¿un falso interés en el bendito crédito, tal vez?).
Veremos qué bonito escarmiento puedo inventar, qué uso le puedo dar a tan útil información.

Tuesday, April 01, 2008

El subversivo Ken Lee

Valentina Hasan canta "su versión" y ésta se convierte en "subversión"...



Grande, ella. Reina absoluta de los mondegreens.

Monday, March 31, 2008

Flores para Clyven

Eres más inteligente que este ratón?















Yo no me he atrevido a hacer la prueba.

Wednesday, March 19, 2008

El Hijo del Capitán Trueno

¡No puedo dejar pasar un año sin retomar este blog!

Y para hacerlo, qué mejor que este asunto, ahora que, por cosas que no viene al caso explicitar, puedo tocarlo con tranquilidad.

Mi hijo no tiene papá. Porque convengamos en que un papá a medias no es un papá.

Para ser justos, hay que decir que desde el principio el hombre no se sintió muy convencido de convertirse en padre. No me insinuó que abortara (o tal vez yo fui incapaz de percibir sus insinuaciones), pero tampoco me dejó para nada claras sus intenciones o emociones frente a esto.

El problema es que lleva casi ocho años sin dejar claras sus intenciones o emociones frente a esto. Por mi parte, alcancé los siete años y medio envenenándome por esta actitud tibia, lechosa, blandengue, del sujeto. A los siete años y medio tuve una epifanía y paré.

Qué fuerte la palabra “papá”, y qué frágil el fantasma al que se la aplica mi hijo.

¿Mi dilema? Sé que un tipo así, que aparece de vez en cuando pero que la mayor parte del tiempo no existe, no puede ser una buena figura paterna para Pablo. Pero tengo también super claro que no puedo perseguirlo ni tampoco cerrarle la puerta definitivamente; la historia nos demuestra que a esta especie de ectoplasmas les da por encarnarse cuando los chicos son más grandes, y entonces buscan una relación “de padre e hijo”, invitan a los chicos a acampar, a pescar o al estadio; les pasan plata, beben cerveza con ellos y les prestan el auto para sus carretes.

O sea, tengo que mantener la puerta abierta para que ese fantasma entre y salga, enfriando nuestra casa con su paso, cada vez que se le ocurra.

Pero mi hijo es fuerte. Yo lo he hecho fuerte. No podré llenar el hueco que representa el fantasma, pero le he dado fiel, dedicadamente, todo lo que he podido para que tenga herramientas, para que sea resiliente, para que sea el tipo seguro de sí mismo, sólido, que ya es.

Y ahora soy yo la que lo lleva a acampar, a subir cerros, a explorar; y más adelante bucearemos, escalaremos, tocaremos guitarra, beberemos cerveza juntos, tal vez nos fumaremos un porrito juntos, y hablaremos de muchas cosas, y también del fantasma.

Y tal vez entonces mi hijo tenga una buena relación con ese fantasma, y yo estaré entonces contenta, porque el círculo se habrá cerrado. Gracias a mí, se habrá cerrado.

Lo sé, entre otras cosas, porque a Pablo le gusta Miguel Bosé. Y de todas las canciones de Bosé, le gusta “El Hijo del Capitán Trueno”.

Salió poeta, y no una fiera.
Hijo de su madre.


boomp3.com

Tuesday, April 24, 2007

Pausa comercial, gentileza de Laurie Anderson



(You know, the last parade I was in was a big demonstration at the old Playboy Club in New York. And this was a big media event: lots of TV cameras - and my job was to explain to the press what we were doing there.
So we were marching around with theses big signs and once in a while we’d halt and I’d explain to the reporters that we were there to protest the economic exploitation of women - and the treatment of women as animals.
And I’ve drawn up some pamphlets to illustrate this: pictures of chicks and bunnies and foxes and pussycats and other animals that have come to symbolize women, and I was handing them out.
So we were marching around the club and this woman, one of the bunnies, was just getting to work, and she said “So, hey- what’s going on here?”
And I said: “Well, we’re marching to protest the economic exploitation of women and the treatment of women as animals” - and I handed her one of the free pamphlets.
And she said: “Listen, honey: I make eight hundred dollars a week in this job. I’ve got three kids to support. This is the best job I’ve ever had. So if you want to talk about women and money, why don’t you go down to the garment district where women make 10 cents an hour and why don’t you go and march around down there?
And I said: “Hm.”)

Friday, February 09, 2007

9 de octubre de 1967

Dudé 40 minutos antes de ejecutar la orden —confesó—. Me fui a ver al coronel Pérez con la esperanza de que la hubiera anulado. Pero el coronel se puso furioso. Así es que fui. Ése fue el peor momento de mi vida. Cuando llegué, el Che estaba sentado en un banco. Al verme dijo: «Usted ha venido a matarme». Yo me sentí cohibido y bajé la cabeza sin responder. Entonces me preguntó: «¿Qué han dicho los otros?» Le respondí que no habían dicho nada y él contestó: «¡Eran unos valientes!» Yo no me atreví a disparar. En ese momento vi al Che grande, muy grande, enorme. Sus ojos brillaban intensamente. Sentía que se echaba encima y cuando me miró fijamente, me dio un mareo. Pensé que con un movimiento rápido el Che podría quitarme el arma. «¡Póngase sereno —me dijo— y apunte bien! ¡Va a matar a un hombre!» Entonces di un paso atrás, hacia el umbral de la puerta, cerré los ojos y disparé la primera ráfaga. El Che, con las piernas destrozadas, cayó al suelo, se contorsionó y empezó a regar muchísima sangre. Yo recobré el ánimo y disparé la segunda ráfaga, que lo alcanzó en un brazo, en el hombro y en el corazón. Ya estaba muerto.

Monday, January 22, 2007

Toma tu sopita

Fueron años de escuchar "toma tu sopita", cada vez que llegaba la parte del coro de la dichosa canción de "Earth, Wind & Fire"; debe ser por eso que no me convenzo de que lo que realmente dicen esos chicos es "From the fruits of evil". ¡De adóoonde!
Pablo está feliz con la canción, que escuchó por primera vez hace poco y, bajo la firme guía de su madre, oye lo que toda persona con un adecuado sentido del oído escucha: "Toma tu sopiiitaaa".

Los gringos acuñaron un término para esto: "Mondegreen", que viene de la letra de una canción que decía "laid them on the green" pero que todo el mundo oía como "Lady Mondegreen". No tengo idea de qué canción es, pero el lector diligente podrá hacer la respectiva googleada si le interesa profundizar en el tema.

En inglés los mondegreens son super frecuentes, y apostaría que más que en castellano. Seguramente se deba a que el Idioma del Imperio está cuajado de palabras homófonas o que derechamente, se escriben igual pero significan cosas totalmente diferentes (Una adivinanza infantil en inglés decía: "what has four wheels and flies?" Respuesta: the garbage truck.).

Pero los que son graciosos son los mondegreens del hispanoparlante que escucha una canción en inglés, como el ya citado "Toma tu sopita".
Hay muchos más, de los que ahora sólo soy capaz de recordar "huevos con aceite", en la famosa canción de Twisted Sister, o "un chinito pecando" en "Hotel California", y también "Te traigo pasta", escondida en "One", de U2.

Pero en mi opinión, la que se lleva medalla de oro es la famosa frasecilla escondida en "You're the one that I want", de la película Grease: me esfuerzo, me concentro, reúno todas mis facultades angloparlantes y no hay caso: lo más anglófono que logro escuchar es "shubalagayampa".

¿Qué cree Ud.?



Post scriptum: Miro la foto de Grease y... nunca he visto adolescentes supuestamente de los años '50... ¡¡con tanta onda setentera!!!

Friday, January 12, 2007

Uno de los finales posibles para una señora interesante

Veronica sits in her favourite chair
and she sits very quiet and still
And they call her a name that they never get right
and if they don't then nobody else will
But she used to have a carefree mind of her own,
with devilish look in her eye
Saying "You can call me anything you like, but
my name is Veronica".


Sunday, December 24, 2006

Un post navideño

Hacer regalos.
Este año alguien de mi familia sugirió que no nos hiciéramos regalos entre los adultos y que nos concentráramos en los niños solamente. La idea prendió como fuego y es así como hoy, en unas horas más y por primera vez desde que empecé a participar como regaladora activa (y no sólo como receptora de presentes), nuestro árbol navideño no tendrá a sus pies regalos de los grandes para los grandes.
Lo hallo terrible de fome.
Puedo entender que detrás de una tal iniciativa haya no sólo las razones presupuestarias, sino también el deseo de evitarse los atochamientos, el gentío y la confusión de las compras en temporada prenavideña; ahorrarse el esfuerzo de tener que pensar “qué le regalo a tal personaje” y hasta una rebelión frente al consumismo desatado de la navidad, tanto en su vertiente anti-establishment como católica (“que ese no es el verdadero sentido de la Navidad”.)
Pero reconozcamos que es fome.
Y no lo digo sólo porque me encanta recibir regalos, que harto de eso hay, sino sobre todo, porque me encanta hacerlos.
Quizás el argumento que menos puedo entender es ése de “no regalar para evitar tener que pensar qué regalar”. Es cierto, hay gente a la que resulta difícil encontrarle un buen regalo. Yo confieso que muchas veces, y tras infructuosas cavilaciones, he terminado regalando la consabida polerita de piqué, la inefable cajita de chocolates, el ubicuo whisky o Bailey’s. Regalos fomes, que sólo revelan una derrota de mi imaginación (nota bene: ¿no les parece que a los hombres es especialmente difícil hallarles un regalo?).
Pero ¿cómo no va a ser entretenido pensar en un regalo apropiado para cierta persona determinada? Una plantita, entradas para el cine, un marco de fotos, el DVD de una película antigua…
Entiéndaseme bien: no estoy haciendo el reproche de “si te da lata, es porque no eres capaz de tomarte el trabajo de pensar en esa persona a la que dices que quieres”; no se trata de eso. Se trata de reivindicar que, simplemente, es ENTRETENIDO imaginar regalos para las personas que queremos; o simplemente, la gente que nos rodea.
Yo sé que el “sentido de la navidad” es otro, y que este frenesí por hacer regalos se traduce en un frenesí de compras y en pingües ganancias para los comerciantes. ¿Es eso malo? Por una vez en el año, ¿está mal comprar montones de cosas para toda esa gente que nos rodea?
Porque, seamos sinceros, usualmente no nos damos el tiempo ni la plata para andar haciéndoles regalos a nuestros seres queridos, excepto con ocasión del cumpleaños. ¿No es como poco, un regalo al año, para alguien a quien queremos?
Supongo que se entenderá que no pretendo levantar la idea de que “los objetos materiales” son esenciales para mantener una relación ni ninguna payasada por el estilo. Tampoco que la Navidad no sea el momento propicio para ser generosos hacia otros, hacia personas más necesitadas (aunque el tema de la caridad tiene sus espinas… pero es, en todo caso, demasiado extenso para este post).
Yo digo que hay que regalarse más y que la tradición navideña es una oportunidad que no hay que desperdiciar. Creo que hay que devolverle a los regalos su carácter de fiesta, su cualidad sorprendente, su naturaleza expresiva de afecto. Y que hay que recibir los regalos con alborozo. Como niños. Como cuando éramos niños.

Wednesday, December 13, 2006

A propósito de un funeral...

El Presidente Allende fue quien nombró a Pinochet comandante en jefe del Ejército. Ese era su único título legítimo y por eso en su funeral se le rindieron los honores de tal, a pesar de que a su muerte se encontraba desaforado y procesado por crímenes de lesa humanidad. Tolerando que se le rindieran esos honores, el gobierno ya hizo demasiado: que se den con una piedra en las muelas los miembros de su delirante fan club.

Ah, por cierto, al Presidente Salvador Allende no se le enterró con los honores de jefe de Estado.
Ni siquiera se permitió que su familia -excepto Hortensia Bussi- asistiera a las exequias: Pinochet no lo permitió.

El comandante Roberto Sánchez recuerda (Revista ANALISIS): "Cuando llegamos con el ataúd sellado ya estaba abierto el mausoleo y cavada la tumba. Tomamos el féretro los dos hermanos Grove, los sepultureros, no más de seis, y yo. Lo bajamos. Cada uno de nosotros echó un puñado de tierra. Estábamos todos pálidos, desencajados, no habíamos dormido. A la distancia observaba un jefe de la Armada. Los sepultureros siguieron paleando el terreno y cuando la faena estuvo terminada, en medio de un completo silencio, la señora [Hortensia Bussi] tomó unas flores y dijo: "Que todos los que están presentes sepan que aquí se ha enterrado al Presidente Constitucional de Chile", y puso las flores sobre su tumba. (Mónica González.)

Como dijo mi abuela: Que Dios se apiade de tu alma, Augusto José Ramón.

Tuesday, December 05, 2006

Cabernet

Hoy me dije que iba a salir a trotar.
En lugar de eso me tomé copa y media de vino tinto.
Sano igual, ¿no?

Thursday, November 23, 2006

Fernando Trueba


Tengo montones de cosas que hacer y no pensaba resucitar este blog todavía, pero pensé que postear esto no me tomaría más de un minuto, y es demasiado notable para dejarlo pasar. Acá va:





"Yo estoy dispuesto a ser pequeñoburgués y reaccionario a cambio de poder seguir disfrutando de la vida. Y disfrutar de la vida quiere decir disfrutar del cine y todo eso.
Es como en las artes plásticas. No hay un dominio donde haya tantos impostores como en las artes plásticas. Ahí hemos llegado a un estado escandaloso: son impostores el 95%. Yo creo que en el cine mantenemos un poco de cosa, y en la literatura, más.
Pero en las artes plásticas es asombroso el desprecio al oficio. En eso la música tiene algo grande, que es que tú puedes hacer una música experimental, puedes hacer una música que aburra a las ovejas, pero para llegar a eso, tienes que tener un dominio del oficio. Incluso para eso tienes que tener un dominio del oficio. Para componer una sinfonía para bombo, horrible, que duerma a todo el auditorio, ese tipo normalmente ha estudiado veinte años de música, sabe composición, sabe armonía, toca varios instrumentos, y luego, no tiene talento, es un coñazo, o se ha equivocado de dirección.
Pero en las artes plásticas cualquier giripollas que no sabe poner un color encima de un lienzo, que no sabe tallar un milímetro de piedra, pone catorce inodoros en una galería, hace una instalación, y es un artista, un artista contemporáneo, y nadie le dice a ese giripollas que Duchamp hacía esas cosas hace ya casi un siglo y que venir ahora a pretender ser vanguardista por imitar a Duchamp en el 2001, es grotesco, es ridículo, y que más le valía ser más humilde, aprender el oficio, y luego ver lo que ocurre.
El arte tiene que ser artesanal. Tienen que tocarse las cosas con las manos. El artista tiene que saber fabricar un plato de cerámica y hacerlo bien. Y además, yo creo en la humildad en el arte. Por ejemplo, creo en el pintor que se resigna a que su cuadro lo tenga alguien, que lo cuelgue en la pared de su casa, o a que esté puesto en el exterior de un edificio público, como ocurría en el Renacimiento o en el XVIII.
Es como conocer los límites de lo que haces. Uno hace cine y tiene que decir: bueno, esto se va a poner en una sala. Los que van a ir a verlo probablemente son gente que estuvo trabajando toda la semana y van a pasar un rato el fin de semana, así que voy a tratar de hacer una película cojonuda, hacer una buena película, pero para llegar incluso a esa gente. No despreciarla y hacer una película que sólo se puede ver en un festival de cine."
La entrevista la pueden leer completa acá.

Monday, October 02, 2006

Thursday, September 14, 2006

Amanda

Hacía tiempo que no visitaba algunos blogs que eran mis viejos favoritos. Por eso quedé tan devastada cuando hace poco visité a la Pancha.
Pancha, este post es para ti. No tengo idea de qué estoy escribiendo, no sé qué palabras van a venir a continuación, pero necesitaba escribirte algo y que fuera público. ¿Por qué? No sé, son muchas las sensaciones que me andan adentro ahora, pero una de ellas es incomodidad por no haber sabido antes esto que estás viviendo.
¿Será que en el fondo, incluso una tipa agnóstica como yo, tiene la poco racional convicción de que, si hubiera "estado contigo desde antes", mis plegarias, buenas vibras o pensamientos hacia ustedes habrían colaborado desde antes en este camino que recorres? No sé... quisiera haber estado contigo aún virtualmente, desde antes.
Pero también quiero decirte cuán tremendo, cuán extraordinario me parece todo lo que has escrito. Extraordinario primero por esa fortaleza de montaña que demuestras, esa determinación de leona madre, esa ternura de diosa-madre. Te leo y cada palabra es exacta, calza con precisión en el modelo de generosidad, entrega, emocionalidad y valentía que todos tenemos en la cabeza, pero que pocos seríamos capaces de seguir.
Pero también es tremendo lo que has escrito porque... pucha, yo sé que escribes bien, pero esta vez has hecho que me sienta "ahí" y, sobre todo, me has hecho vivir también tus emociones.
Y fue fuerte. Super fuerte. Yo he reído a mandíbula batiente con los blogs; también me he enojado, me he interesado, me he aburrido, me he apenado, me he entusiasmado.
Pero nunca se me habían llenado los ojos de lágrimas.
He puesto por fin el link a tu blog bajo el título de "Amanda", en la esperanza de que cuantos más te visitemos, cuantos más sumen sus pensamientos y emociones del lado de Amanda, más pronto podrás tenerla sonriente, toda tibiecita y perfumada a bebé, ahí en tus brazos.

Es que no sé qué más puedo hacer...

Sunday, September 10, 2006

Expedición al Provincia - Resultados

Me encantaría poder contar que recién vengo llegando del cerro... que le debo un millón de pesos a la empresa de helicópteros que nos rescató, después de que el Cuerpo de Socorro Andino hubiese declarado terminadas las búsquedas. Que la aventura de pasar una semana en el cerro me hizo comprender las cosas verdaderamente importantes de la vida, y que volví menos estresada, más filosófica y con varios kilos menos, a mis labores cotidianas.
Pero claro, los sucesos reales son harto más prosaicos, aún cuando la aventura "le llevó" su cuota de suspenso y drama.
Lo primero que hay que aclarar es que no llegamos a la cima... En algún momento del trayecto, nos dimos cuenta de que la empresa estaba un poco por encima de nuestras capacidades físicas. En ese punto, Esteban, con gesto heroico, me dijo: "Sigue tú, déjame aquí... y no mires para atrás."
Cuestión que, por supuesto, hice.
Eran poco más de las dos de la tarde y estaba como a media hora de la cima. Los caminantes que venían de vuelta me decían: "nooo, si te quedan como quince minutos nomás..." Así que seguí adelante. Hasta que tropecé con una especie de cúspide de piedras amontonadas, que había que cruzar y bajar para llegar a un filo nevado. La técnica parecía ser descender como quien baja por una escalera, con el cerro de frente y el vacío a tus espaldas... Cierto, era como un metro y medio de altura, pero el suelo al que se llegaba era, simplemente, ese filo nevado.
Y me dio julepe. Andaba gente, pero no andaba mi compañero de cordada. Además, pasó entonces, de vuelta de las alturas, un guaperas que se ofreció a hacerme la foto de cuasi cumbre y que terminó de decidirme a bajar hasta donde Esteban.
Mi compañero de cordada, por cierto, no perdía el tiempo, y conversaba de lo más animosamente con Doris y Ximena, unas chicas que habían llegado hasta ahí y desistido de seguir hasta la cumbre. Entonces, saqué las latas de sopa marinera que había llevado como sorpresa, y las calentamos y las tomamos mientras esperábamos que la pareja de andinistas con que habían subido nuestras nuevas amigas bajaran de la cumbre.
Cuando llegaron, a eso de las tres y media, empezamos el descenso. Ximena iba con unas simples zapatillas de gimnasia, y de pronto perdió el control y terminó corriendo cerro abajo. Nos alcanzó a gritar: "¡no puedo parar!" antes de caerse y aterrizar con la cabeza, mientras las piernas, con el vuelo, se levantaban hacia el cielo haciéndola darse una espectacular vuelta de carnero con el cuello apoyado en una posición increíblemente antinatural.
Corrimos hasta ella, que estaba quejándose, con la cara al sol y los ojos cerrados. Tenía golpes en la frente, el ojo derecho y la nariz. El Jota, amigo de las chicas que había llegado hasta la cumbre, sacó su botiquín de andinista, y lavó los magullones de Ximena. Le dio un antiinflamatorio y esperamos un rato hasta que ella dijo que podía levantarse.
Por suerte, podía seguir caminando, aunque le dolía una rodilla. Empezamos, pues, el descenso, que fue muy lento.
La Xime, una tipa aperradísima, se quejaba, pero bajaba incluso a pesar del miedo que le daban ciertas partes un poco más resbaladizas del descenso.
En el camino de vuelta nos tocó un atardecer precioso, aunque el smog sobre Santiago llegaba a dar angustia de pensar que debíamos volver a respirar aquello.
Hasta tuve la suerte de poder fotografiar una turca mientras se arreglaba las plumas sobre una piedra, a la luz amarillenta de la tarde... y de paso, probar el zoom digital de mi cámara.
En definitiva, nos demoramos como seis horas en descender, y el último tercio lo hicimos totalmente de noche, bajo una luna diáfana, y entre cantos de grillos y tucúqueres. Por suerte, el Jota y su polola, expertos ellos, andaban con sus linternitas frontales y yo también había echado mi linternita frontal marcha shansho, que salvó bastante para la ocasión.
Con esa ayuda, la guía segura del Jota (nunca llegué a saber cómo se llamaba) y la experiencia de su polola, más el aperramiento de Doris y de la Xime (se pasó, esa cabra), llegamos sanos y salvos abajo, a eso de las nueve y media de la noche.
Moralejas de esta aventura, hay muchas; pero me parece que no interesan al propósito de este blog. Sólo diré que, descontando el accidente que nos atrasó en el descenso, bajar de noche un cerro, cuando se hace con una guía tranquila y algún grado de apoyo técnico, es algo a la vez sobrecogedor y hermoso.

Saturday, September 02, 2006

Expedición al Provincia - Preparación

La meta: Esta vez sí, llegar a la cumbre del Provincia.
¿Cómo? Ah, la empresa es difícil... Ya lo intentamos una vez, en abril, sin éxito. Pero esta vez, Esteban dice que está en mejor estado físico que en nuestro intento anterior, y por mi parte le he prometido que sí, que mañana llegaré a las 8 y media en punto al lugar de encuentro. Pienso que, con esos puntos resueltos, nuestra arriesgadísima expedición tiene probabilidades de éxito.

El plan es partir a eso de las nueve de la mañana. Serán por lo menos seis horas de ascenso, y esperamos encontrar nieve, tal vez ya desde el Alto del Naranjo.

Provisiones: Sandwiches, chocolates y agua, harta agua.


Nótese las hamburguesas light, el queso cheddar y muzzarella, y el pan integral.
Como se puede apreciar, la cantidad de comida nos permitiría pasar el fin de semana en la montaña... Lo cual está bien, porque si requerimos del cuerpo de socorro andino, sería super humillante que en la nota periodística del día siguiente nos trataran de inexpertos y poco preparados...





En plena preparación de los sandwiches, se me ocurrió ponerles un poquitito de ají verde...







... y no pude resistir comprar estas dos latas: Son una sorpresa para Esteban y un premio para tomarnos algo sabroso y calientito en la cumbre, o a la bajada, en el Alto del Naranjo.
Aunque suponga cargar también el pequeño anafre y el baloncito de gas en mi mochila.




Como espero que haya nieve, me llevo mis cubrepantalones impermeables, aunque hagan ene bulto... pero es que sólo los he estrenado una vez antes!
También, y por las mismas razones, mi parka de Ultrex (presupuesto no alcanza para el Goretex...). Frío no pienso pasar.
Llevo mis fieles calzas de algodón stretch y dos recambios de calcetines, pensando en que la nieve igual me va a entrar a los pies, y que una vez de vuelta en el Alto del Naranjo, será super agradable cambiarse a calcetines secos...
Los bototos serán protegidos con harta grasa de caballo.

Y claro, "equipo de apoyo", en el que destacan el imprescindible rollito de confort, las baby wipes y el gel desinfectante (sí, ¡mina! ¿y qué?), y cosas más obvias, como gafas oscuras, bloqueador solar, una pinza y un botiquín con una vendita elástica (¡sería muy mala cuea que llegáramos a necesitar dos!) y una linterna frontal.
Nótese que la gorra con visera beige es lo único que se sale de tono en mi super fashion equipo, en que predomina el rojo con toques de gris muy elegante.... bueno, no todo podía ser perfecto.


Bien, ése es el equipo.

En cuanto a la ruta, será la normal desde el puente Ñilhue, en el camino a Farellones. Ojalá hacerla en 3 horas hasta el Alto del Naranjo, y almorzar ahí. Después, tomarnos otras 3 horas hasta la cumbre, lo cual supone llegar a eso de las 3 de la tarde, y empezar a retornar a más tardar a las 3 y media. Supuestamente, estos timings son holgados, pero estamos en invierno y oscurece más temprano.
De todos modos, aplicaremos nuestra regla que, llegadas las tres de la tarde, nos ponemos a bajar donde sea que estemos.
Bueno, ahora me voy a dormir. Tengo que levantarme temprano mañana.
Ya les cuento cómo nos va.

Thursday, August 24, 2006